El pasado día 17 de Mayo se celebró el Día Internacional del Reciclaje. Medios de comunicación en todos los ámbitos se hicieron eco de ello mostrando una intensa actividad informativa, espero motivada por el deseo de concienciar a cuantas más personas mejor sobre un concepto tan trascendental más que por la perseverante necesidad de complementar contenidos.

Reciclaje, definición.

He encontrado diferentes acepciones, como no puede ser de otra manera sobre la misma base, pero me quedo con la de Wikipedia por su simplicidad, concreción y facilidad de comprensión, reza así:

“El reciclaje es un proceso cuyo objetivo es convertir desechos en nuevos productos o bien en materia prima para su posterior utilización”

Desde esta definición se pone punto de partida a conceptos como vectores contaminantes, cadenas de reciclaje, consecuencias sobre la huella de carbono y otras variables receptoras de impacto en la gestión. No es el propósito de este artículo rebozarme en cifras, porcentajes y ratios lo que ha espoleado esta modesta iniciativa, ha sido una duda inquieta que me ha surgido pensando en toda esta trama…

¿De verdad nos lo creemos, somos conscientes de la repercusión y relevancia de nuestra conducta?

“Piensa globalmente, actúa localmente” ¹

Pues sinceramente creo que no, respondiendo como opinión personal a la pregunta. Progresamos, pero de una forma tan lenta que me pregunto si llegaremos a tiempo.

El reciclaje es un eslabón determinante en la cadena de protección del Medio Ambiente. Un eslabón que está presente y a nuestro alcance de forma casi permanente en nuestras vidas.

Latas, plásticos, envases y empaquetados diversos, nos rodean, nos facilitan el uso y cumplimentan necesidades. Estos objetos al cumplir con su efímero cometido acaban en la mayoría de ocasiones en un cubo de basura sin distinción ni nombre. Seguramente se le dará el tratamiento menos indicado, creando y aumentando  esas islas de plásticos en medio del océano. Esto afecta a la temperatura del agua circulante, al clima y por ende al planeta, por citar algunas de las más evidentes y contrastadas.

Todos hemos visto imágenes y nos han llegado noticias sobre la ya irremediable extinción de grupos y especies de fauna de belleza sin igual. Pero aun así, tengo la triste impresión de que no somos conscientes de lo que estamos haciendo. Tengo la impresión de que lo asumimos como algo “que vemos por la tele”, algo lejano, que no va con nosotros. Es un error, grave.

Nuestros hogares.

Pero aún hay más, otro peldaño que subimos y bajamos a diario que presenta unos volúmenes que multiplican los anteriormente mencionados. La construcción de nuestras viviendas, de nuestros barrios y ciudades, de nuestras fábricas, sus rehabilitaciones. Los materiales que se han venido utilizando durante años no tienen un reciclado efectivo. Se deterioran y se tratan de destruir dejando una amalgama contaminadora que dañará durante siglos.

Demoliciones, rehabilitaciones, construcción de nuevos edificios y estructuras. La generación de residuos en el proceso de fabricación de productos necesarios para llevar a cabo las acciones mencionadas, es abrumador.

Los costes financieros del reciclaje de muchos de los elementos constructivos tienen que ver en este proceso. En el equilibrio existente sobre la rentabilidad y la sostenibilidad de momento va perdiendo la sostenibilidad. No hace falta dar más pistas, la re-utilización de ciertos productos básicos como el hormigón o el cemento es más cara que su creación. Con todo lo que ello lleva consigo a nivel contaminante: transportes, maquinarias, hornos… Pero hay una esperanza en el horizonte que puede tomar fuerza si tomamos parte en su fomentación, en su concienciación.

La construcción de viviendas ecológicas

Este tipo de construcción contribuye inequívocamente en la conservación del Medio Ambiente.

El uso en un porcentaje tan alto de elementos o productos naturales como la madera hace que su re-utilización o reciclado sea económico. Esto se debe a que las operaciones relacionadas son rápidas, sencillas y con mínimo impacto en la huella de carbono. Así eliminamos casi de un plumazo multitud de graves consecuencias como las previamente mencionadas. Otros elementos como la tierra y la cal también tienen su hueco relevante en este tipo de construcción.

La construcción ecológica es una variante que parece estar tomando un auge creciente. Ya sea por concienciación o moda, esperemos que en un mayor porcentaje por la primera. O ya sea por la constatación de que los diferenciales de coste son mínimos respecto a la construcción mal llamada tradicional, en la mayoría de los casos inferiores a un 10%. Esto resulta irrisorio si tenemos en cuenta las ventajas a la hora de valorar la disminución de consumos energéticos y recorte en tiempos de ejecución.

La realidad es que la demanda de esta tipología constructiva está creciendo, y no solo para lo que son viviendas unifamiliares sino también para edificaciones de varias plantas con varios pisos por planta; sin duda una buena noticia lo mires por donde lo mires.

Barriendo para casa con la mejor escoba de madera.

Estoy en el gremio. Trabajo para una gran compañía, BASS Houses, implicada hasta la médula en la protección del medio ambiente, en la construcción sostenible que es nuestra dedicación como empresa más que nuestro negocio, dicho con el máximo orgullo. No solo construimos cosas bellas y lo hacemos bien sino que además nos esforzamos por cuidar hasta en el mínimo detalle todos los aspectos relacionados con nuestro proceso constructivo, enfocado a la protección del medio ambiente, a la sostenibilidad. Puede ser el origen de nuestro éxito, un equipo humano no solo bien formado, también muy motivado, hacemos cosas bonitas, hacemos bien las cosas, hacemos cosas buenas. Infórmate sobre nosotros, contacta, te contaremos.

Me da igual que se piense que el párrafo anterior tiene corte comercial, de hecho lo tiene, pero tiene mucho más peso nuestro convencimiento como marca, como empresa en que la concienciación, la comunicación es clave para transmitir estos valores de protección al medio ambiente. Aspectos diarios como la separación de residuos en nuestros desechos son importantes, mucho, pero también lo son aspectos como el lugar donde vivimos, donde decidiremos vivir o cual es la reforma y rehabilitación que más nos conviene.

En buena medida está cuestión está también en tu mano. La difusión de un mensaje relacionado con la protección, la sostenibilidad, la ecología, es una esperanzadora obligación.

¹ Aunque no se puede certificar se da como buena la atribución al activista de principios del siglo XX Patrick Geddes y su uso por primera vez en el ámbito medioambiental por David Brower, fundador de “Amigos de la tierra” en 1969.